,,Pensemos en una bicicleta. Para alguien que quiere salir a pasear ocasionalmente, pueden pesar principalmente el diseño, la comodidad, el precio o la disponibilidad. Pero si esa misma persona necesita una bicicleta para competir, hacer montaña o depende de ella todos los días para hacer su trabajo, empiezan a importar otras preguntas.
¿Resiste el uso que voy a darle?, ¿El sistema de frenos es adecuado?, ¿Qué mantenimiento necesita?, ¿Su peso importa para mi recorrido?
La categoría no cambió. Tampoco necesariamente cambió el producto de manera radical. Lo que cambió fue la exigencia que el comprador le impone a su decisión.
Por eso no siempre podemos definir la profundidad del marketing mirando solamente lo que vendemos.